Octavio Rincón visitó Slush en Helsinki en 2024. Entre conversaciones y encuentros, la experiencia volvía a poner sobre la mesa una pregunta cercana a nuestro trabajo: ¿qué aporta compartir un espacio?
Llevábamos años explorando entornos virtuales para que las personas pudieran encontrarse sin desplazarse. Slush recordaba el valor de lo espontáneo: cruzarse con alguien, continuar una charla y descubrir una conexión que no estaba prevista.
Diseñar también para lo inesperado
La reflexión no enfrenta lo físico con lo virtual. Nos invita a preguntarnos qué condiciones necesita cada encuentro y cómo podemos diseñarlas mejor, tanto en una feria como en un entorno digital.
Ese es uno de los aprendizajes que trajimos de Helsinki: antes de escoger el medio, entender la conversación que queremos hacer posible.




